Historia

Como nació el Vuelo a Vela en Junín

El Club de Planeadores de Junín fue fundado el 10 o el 17 de abril de 1947, un día domingo. Teníamos un local en Italia y Carlos Pellegrini que pertenecía al Aeroclub, Sección Planeadores. Ese día los socios del Aeroclub se reunieron para decidir si iban a continuar con el volovelismo, o dedicarse exclusivamente al vuelo con motor. Una votación efectuada en la mañana de ese día favoreció con amplio margen al vuelo con motor. Los pocos socios que votaron a favor del vuelo a vela fueron los fundadores del Club de Planeadores de Junín. La fundación se efectuó ese mismo día a la una de la tarde.Los trece socios originales fueron: Ebelio Luna; Rodolfo Bianciotto (alias) “Fito”; Manuel Ania (alias) “Manolo”; Francisco Griffin (alias) “Pancho”; Eduardo Dulbecco (alias) “Chinchín”; Rubén Oyarzábal; Haroldo Oyarzábal [menor de edad]; Juan Carlos Peiro [también menor de edad]; El “Flaco” Fernández; Orlando Casais; Amílcar (alias) “Pilo” Yebrín; Angel Murcia (alias) “Angelito” y Bautista César Mangini (alias) “El Negro”. Esta lista personal del Negro Mangini fue escrita de puño y letra de Rodolfo Bianciotto en el año 1969 cuando el Negro emigró a los Estados Unidos.El día de la fundación, en la oficina del Aeroclub, Ebelio Luna, el mayor de los socios, una persona muy respetada, nos invitó a fundar el Club. Los trece socios reunidos votaron a favor. El Sr. Luna dijo que íbamos a levantar un acta de fundación. Desde ese día nos reunimos diariamente para tomar los pasos necesarios a fin de llevar a cabo nuestro propósito, aunque no teníamos una idea clara de como íbamos a proceder.

Aproximadamente treinta días más tarde, la Dirección Nacional de Aviación Civil nos comunicó que un inspector se presentaría para hacer un inventario del material de vuelo que pertenecía al Aeroclub, Sección Planeadores, para distribuirlos en otros clubes similares. Un señor de apellido Madsen, inspector de material de aviación, se reunió con nosotros la primera noche del día en que llegó. Entonces tuvimos oportunidad de hacerle algunas preguntas para saber como proseguir para que nuestro club tuviera valor jurídico. Este hombre nos informó que teníamos que tener ciento veinte socios y el acta de fundación del club para iniciar  personería jurídica en la ciudad de La Plata. Nos dio 90 días para tratar de avanzar hacia esa meta. Cuando regresara, si avanzábamos lo suficiente, él nos prometió dejar el material existente bajo la tutela del Aeroclub hasta que nosotros hubiéramos completado los pasos para legalizar nuestra institución. Al cabo de los 90 días el material de vuelo quedó en Junín, y completamos todos los trámites en un año y medio.

El segundo paso a seguir, según nos indicó el mismo Sr. Madsen, fue conseguir un terreno para poder practicar nuestro deporte. Este consejo resultó el más acertado y el más difícil a la vez. La Municipalidad de Junín nos indicó que tenían terrenos en diferentes pueblos, pero solamente uno resultó adecuado para nuestros propósitos. Es el actual terreno que posee el Club de Planeadores.
Este terreno era originalmente una laguna.

En el curso de hacer los trámites con la Municipalidad, conocimos a un delegado de apellido De Miguel, que nos indicó como conseguir el terreno. El simpatizaba con nuestro tesón para avanzar. Nos sugirió que si nosotros asistíamos a las reuniones del consejo deliberante y lo apoyábamos en los proyectos que tenía que presentar, él nos iba a conseguir el campo y los medios para desagotarlo. De acuerdo a su consejo, fuimos a la Vialidad de la Provincia de Bs. As., que envió dos inspectores para analizar las posibilidades de desagüe. Supimos entonces que había desagües pero que había que limpiarlos para que funcionaran. Vialidad no podía darnos
personal o máquinas habilitadas, pero nos podía proporcionar máquinas que estaban en desuso por falta de reparación. Ellos nos dieron las partes a cambiar y nosotros conseguimos la mano de obra de la Sociedad de Mecánicos.

Muy poco tiempo después la obra comenzó y el campo quedó en condiciones. A sugerencia del Sr. De Miguel, pedimos a Vialidad que los ingenieros nos trazaran las pistas de norte a sur y de este a oeste. También a su sugerencia, pedimos a la Sociedad de Constructores que la tierra extraída para emplazar cimientos fuera transportada al campo del club para condicionar las pistas, lo cual ocurrió inmediatamente. El trabajo de tantos voluntarios nos permitó empezar a volar.

En ese interín, los clubes de planeadores de la república decidieron unirse para formar una unidad madre. La primera reunión fue en Embalse de Río Tercero. Dos representantes de nuestro club fueron elegidos: Angel Murcia y Bautista Mangini. Al fin de 12 días de reunión se fundó la Sociedad Nacional de Clubes de Planeadores de Argentina. Bautista Mangini formó parte de la primera comisión directiva.

Al formarse la entidad nacional, empezaron a correr rumores de que la Federación Internacional de Volovelismo premiaría los esfuerzos argentinos con una competición internacional con sede en la Argentina.

Al poco tiempo apareció un pliego de condiciones de cien puntos para poder responsabilizarse de ese evento. En una reunión, los socios de nuestro club decidieron emplear el mismo método de acción que les había dado el éxito en los planes iniciales para establecer el club, en la preparación para competir por el derecho a hospedar el encuentro internacional. Apelamos a la cooperación de varias instituciones locales, entre los cuales estuvieron constructores, comerciantes, agricultores, mecánicos, hacendados, dueños de inmuebles en la Laguna de Gómez, y se puede decir que la ciudad entera nos dio su apoyo. Con esta cooperación, pudimos cumplir con las cien condiciones. Ganamos el derecho de tener el evento en Junín, en el verano del 1962. Fue quizás el evento más sobresaliente de la historia de la ciudad de Junín.

Yo, Bautista César Mangini, envío estas palabras como testimonio de la verdad de lo que ocurrió en esa época, con el fin de aclarar y dejar asentada la historia correcta de la fundación del Club de Planeadores de Junín, del cual soy un orgulloso fundador original. Que esta memoria sirva también para recordar a los socios fallecidos.

El Club y su gente