Socios Fundadores

Aquel grupo de jóvenes que por una disposición de la Dirección General de Aviación Civil debió separarse de la entidad que los agrupaba por prohibirse la actividad conjunta del vuelo con y sin motor, deciden formar una nueva institución; el día 10 de abril de 1947, en una vieja casa ubicada en la esquina oeste, formada por las calles Italia y Carlos Pellegrini de la ciudad de Junín, fundan el actual Club de Planeadores Junín.
Con la misma responsabilidad, la misma capacidad y serenidad, conscientes de lo que tenían por delante, inician una nueva etapa del quehacer aeronáutico local.
Comienza en nuestra ciudad el “Vuelo a Vela”.
Ellos son:
José Orlando Casais
Juan Carlos Peiro
Angel Murcia
Rodolfo Bianciotto
Bautista Mangini
Américo Ciarrochi
Ebelio Luna
Rubén Oyarzabal
José Gazzo
Manuel Ania
Aurelio Lomónico
Eduardo Dulbeco
Francisco Griffin
Amilcar Yebrín
Enrique López
En esta reunión también se encontraban otros entusiastas de esta actividad, que por diversas razones no pudieron figurar como socios fundadores.
Entre ellos estaban:Rafael Mangini
Omar Martín García
Pasaron ya muchos años de este acontecimiento, seguramente alguno queda en el olvido.
A estos pioneros les rendimos nuestro humilde homenaje.

El recuerdo de un fundador que no pudo ser
“. . . el día que fundamos el Club . . .”
Como diría un escritor de aventuras al empezar su libro: “. . . hace mucho, mucho tiempo . . .”, en un antiguo edificio ubicado en la esquina de Italia y Pellegrini, de la ciudad de Junín, en la Provincia de Bs. As., un 10 de abril de 1947, un grupo de amigos, soñadores todos ellos de volar sin motor, como lo hacen las aves, en la más sincera e íntima ilusión de sentirlo de esa manera, de sentirse suspendido en el aire, en ese silencio ruidoso del silbar del viento en nuestra máquina de aventuras, donde a algunos nos parecía que estabamos más cerca de Dios y más lejos de la Tierra con sus miserias, angustias y temores, en esa permanente comunión de euforia y maravilla que vivíamos con aquel vuelo sin motor que nos tenía excitados y ansiosos de bebernos los cielos, en esa vieja casa donde funcionábamos como Departamento de Vuelo sin Motor del Aero Club Junín, se fundó el Club de Planeadores Junín.
A esa casa se accedía traspasando una puerta de entrada, alta y de vigorosa madera, imponente y algo castigada por el tiempo, acompañada por sendos balcones de hierro forjado, y siguiendo por un no muy largo pasillo accedíamos a un corredor, con clásicas columnas de hierro fundido que dejaba ver un patio, al que casi abrazaba en el diseño de su forma en L. Por la izquierda, teníamos una habitación que supo ser usada en un tiempo como secretaría; de ahí el pasillo viraba, para estar acorde con nuestro deporte, hacia la derecha. Luego de un corto trecho, se encontraba uno con una puerta, que daba al salón de las maravillas o mejor dicho, el salón donde “Fito” Bianciotto hacía maravillas con todo lo que tocaba. Ese salón, enorme, tenía dos grandes vidrieras sobre calle Pellegrini y una persiana tipo garage, sobre calle Italia, por donde se entraba el Buick que tantos recuerdos nos trae a los que lo conocimos (y disfrutamos de él), sobre todo el de los remolques por auto con el Don José.A la derecha, luego del pasillo de entrada y ya sobre el corredor, se encontraba una primera habitación, ahí, en esa habitación, un grupo de entusiastas, soñadores y amantes del Vuelo sin Motor, fundamos en la tarde de aquel 10 de abril de 1947 el Club de Planeadores Junín. No son muchos los recuerdos detallados de aquel día, pues el tiempo transcurrido es mucho, pero siempre algo queda y lo recordamos con emoción. Recuerdo a “Angelito” Murcia, “Chinchín” Dulbecco, el “Gallego” Casais, al “Goyo” Peiro, a Gazzo, bajito él, a Ciarrochi, con pinta de gringo bonachón (así lo veía yo), a “Fito” Bianciotto, a Rafael Mangini, quien fue mi primer instructor, a Ebelio Luna, con esa presencia que infundía seriedad. No lo recuerdo a Rubén Oyarzabal “el guarda”, como siempre le dijimos (“Fito” Bianciotto solía hacerle bromas con eso), a Bautista Mangini, el hermano del Instru. Tampoco a Lomónico y Ania, sí a Amilcar Yebrín, que si mal no recuerdo tenía un espeso bigote tipo Coronel; tampoco lo tengo a “Pancho” Griffin, pero sí a López, el que años más tarde fuera protagonista de una anécdota que quedó en los Anales del Club (en una prueba de Distancia Libre y estando con muy buena altura aterrizó donde se le terminó la carta de Vuelo…).Y por último me recuerdo Yo. Sí, Yo, al que la Ley le negó y le niega la alegría y la satisfacción inmensa de figurar oficialmente como socio fundador. Por ser menor de edad. Pero qué sabe la Ley de las cosas del corazón y de la emoción de ser partícipe de un acontecimiento así. Pero estuve ahí, junto con todos viviendo ese momento que para mí, con mis 17 años y con la posibidad de volar en un planeador, era como ser Bill Barnes, el legendario héroe de las novelas de aviación de aquel entonces.Todos estaban parados, digo todos, porque había una sola silla, y …bueno, en la silla estaba mi humanidad… Recuerdo que en un momento de la reunión de la Fundación y cuando se discutían detalles de ésta, “Chinchín” Dulbecco, con esa solemnidad que sabía ponerle a las cosas, dijo algo, mirándome a mí, referente a los menores que podrían estar formando parte del Club, mencionando mi nombre como menor que justamente ya estaba en el Club (yo me sentí importante, no lo voy a negar). Recuerdo también muy clarito en el tiempo, el momento en que entramos a la habitación, y Yo entrando entre todos, como chico que no quiere perderse nada de lo que iba a pasar. Y después vinieron las distintas etapas del Club, al que todos, los de antes (los fósiles como nos decían y nos decimos) y los de ahora, han dado y dan tanto por nuestro querido Club de Planeadores Junín, con las alegrías, las tristezas, las desesperanzas y esperanzas que le poníamos a todo.Así fue . . . el día en que Fundamos el Club . . .Omar “Motorcito” Garcia